Hemos seleccionado este cuento ya que trata del tema del miedo pero en sentido de humor. Tanto las ilustraciones como el texto nos dan ganas de reír o de sonreír lo que hace agradable la lectura. La comprensión es muy fácil ya que los temas forman parte de la vida cotidiana y todo tipo de lectores se pueden implicar con poco esfuerzo. El texto y las ilustraciones (muy expresivas) están bien entrelazados de manera que las deducciones e intuiciones nos llevan a imaginar el texto aunque sea para no lectores o esté escrito en una lengua desconocida. Si seleccionamos las imágenes podemos utilizar el cuento a partir de los 4 años. Pero, como dice el título, se puede trabajar a todas las edades, por tanto la propuesta didáctica la haremos hasta 8 años. Si alguien piensa que el tema le interesa para mayores, nos la puede pedir.
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